Aguaje
El fruto, el mito de las “hormonas femeninas” y un problema que ocurre antes de llegar al mercado
El aguaje, Mauritia flexuosa, es una de las palmeras emblemáticas de Loreto. Sus frutos se venden frescos, en aguajina, helados, chupetes, curichis, mermeladas y otros productos. Para un iquiteño, el aguaje puede parecer algo tan cotidiano que resulta fácil olvidar la enorme importancia ecológica de los aguajales.
Una de las creencias más repetidas alrededor del fruto es que contiene "hormonas femeninas" y que su consumo puede aumentar el busto, ensanchar las caderas o feminizar el cuerpo.
La manera responsable de explicarlo es más precisa. Distintos frutos y plantas contienen sustancias con actividad fitoestrogénica o compuestos que pueden interactuar de alguna manera con rutas hormonales, pero eso no equivale a decir que el fruto contiene hormonas humanas ni demuestra que comer aguaje produzca los cambios corporales que promete la cultura popular. No existe evidencia clínica suficiente para convertir esa afirmación en un efecto garantizado.
El problema más documentado del aguaje está en otra parte: su cosecha.
La especie presenta individuos masculinos y femeninos, y son las palmeras femeninas las que producen los frutos. Durante décadas, una práctica frecuente para cosechar aguaje consistió en tumbar la palmera completa. Eso permitía recoger el fruto rápidamente, pero eliminaba precisamente a las plantas productoras.
Investigaciones del IIAP han documentado la degradación de aguajales por la tala excesiva de individuos femeninos. Frente a ello se han promovido métodos de escalamiento, como equipos conocidos popularmente como "subidores", que permiten recoger el fruto sin matar la palmera.
El cambio es importante: una palmera que permanece en pie puede volver a producir durante años.
El aguaje es una especie dioica: existen plantas masculinas y femeninas separadas. Cuando se talan preferentemente las hembras porque son las que cargan los frutos, no solo se pierde un árbol; se modifica la estructura reproductiva del aguajal.
Tal vez el dato más increíble del aguaje no sea si cambia o no cambia nuestro cuerpo. Es pensar que durante años tumbamos una palmera entera para disfrutar unos minutos de su fruto. Y que hoy sabemos que podemos hacerlo distinto. A veces evolucionar una costumbre no significa abandonarla; significa aprender a disfrutarla sin destruirla.
Fuentes (3)
- Falen Horna, L. Y. & Honorio Coronado, E. N. (2018). Evaluación de las técnicas de aprovechamiento de frutos de aguaje (Mauritia flexuosa) en Jenaro Herrera, Loreto. Folia Amazónica, 27(2), 131–150.
https://doi.org/10.24841/fa.v27i2.443 - Freitas Alvarado, L. et al. (2023). Caracterización estructural, producción y fenología reproductiva de Mauritia flexuosa en plantaciones de Loreto. Folia Amazónica, 32(1).
https://doi.org/10.24841/fa.v32i1.632 - INIA (2006). El Aguaje (Mauritia flexuosa). Estación Experimental Agraria San Roque, Iquitos.
https://repositorio.inia.gob.pe/items/e98e383f-c3b1-4e75-a647-e254cef63f66